¡¡MI HIJO ES UN BERRINCHUDO!!

Algunos padres viven condicionados a la situación emocional de sus hijos pequeños,quienes parecieran que son los que mandan y ponen los tiempos en el hogar.

  Los berrinches son manifestaciones de los niños cuando sienten frustración, ira, miedo o tristeza. Las conductas comunes son gritar, llorar, patalear, lanzarse al suelo y darse golpes, entre otras. Aparecen o son muy comunes entre los 2 y 3 años de edad.

  El objetivo es atraer la atención de los adultos a su cuidado, sea para pedir una cosa, protestar por algo que se le quito o escapar de una situación que no le agrada. 

  La educación de cualquier niño en el mundo, necesariamente implica dos cosas: amor y un carácter firme por parte de sus padres, que lo ayude a disciplinarse y a respetar límites. Esa mezcla de amor y disciplina, de protección y de firmeza es indispensable para la crianza de nuestros hijos.

¿Qué podemos hacer para mejorar esa conducta de berrinche?

  1. No perder la calma. Como mamá o papá esto es indispensable para no ceder ante el berrinche y sobre todo para mantenernos tranquilos.

  2. Mantente firme en aquello que provoco el berrinche.

  3. No veas el berrinche como algo normal. Lo normal en los niños es que vivan libres de berrinches, sean dueños de sí mismos, aprendan a controlar sus impulsos, a   respetar a sus padres y maestros, a sus compañeritos y aprendan a ser personas   de bien, con valores ,que ayuden a los demás y que vayan aprendiendo a   respetar y a amar a su prójimo.

  4. No le hagas mucho caso. El pequeño esta fuera de control cuando hace el berrinche por lo que te tienes que esperar y bajar tu atención hasta que se tranquilice y puedas hablar con él o ella.

  5. Averigua lo que es frustrante para él. Eso funciona mucho más con niños de 2 a 2 años y medio que por su poco lenguaje no te pueden decir las cosas así es que tú puedes usar las siguientes frases: “Muéstrame lo que quieres”… “A dónde quieres ir”.

  6. Abrázalo. Quizá creas que en un momento de berrinche es la última cosa que   querría el niño, pero realmente ayuda a calmarse. Se trata de un grande y firme   abrazo sin decir una sola palabra. Los abrazos hacen que los niños se sientan   seguros y de alguna manera se les hace saber que estamos preocupados por ellos, aún cuando no estés de acuerdo con su comportamiento, digamos que el abrazo es el lugar más seguro para sus emociones.

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